sábado, 31 de agosto de 2019

MALOS TIEMPOS PARA LA EMPATÍA

    Desde hace años la nota de corte para entrar en la carrera de medicina es de las más altas de todas las licenciaturas.
 
     Notas de 12 o más, requieren haberse comido los libros en el bachillerato y sacar una notaza en la selectividad.

     Muchos de los cerebritos que se han descornado estudiando no conocen lo que es tener empatía con la gente, algunos, estoy convencida, son Asperger con bata blanca.
 
      Llegamos a la jubilación una generación de médicos a los que se nos exigió menos para hacer la carrera pero con una vocación a prueba de bomba, que hemos dejado la piel en el Sistema Público, aquél que ha sido uno de los mejores del mundo y que por edad pasamos a engrosar el bando de los pacientes.
   
      Acude un compañero a consulta con especialista de reumatología, ya se sabe, problemas que causan dolor. Después de quince minutos sin mirar al paciente a la cara, continuamente abducido por el ordenador le pregunta:
      _ ¿Te he explorado ?
     El paciente con los ojos a cuadros. ??? ¡Socorro! Pero ¿dónde ha estado este hombre todo este rato?. Creo que si tuviese las piernas cortadas no se habría dado cuenta.
    _ Pues no, aún no me ha puesto la mano encima ( ni siquiera el ojo encima).
     Después de explorarle, sin mediar palabra le suelta una prescripción con una lista de 8 medicamentos; mi compañero le espeta:
     _ Pues no me voy a tomar esto, ni esto, ni esto, ni esto ; creo que sólo dejó una medicación sin tachar.
    Entonces ya sí le miró a la cara y le pregunta:
     _ ¿Eres médico?
     _ Pues da la casualidad que sí. 
    Yo me he propuesto, de ahora en adelante, no acudir a ninguna consulta hospitalaria a no ser realmente urgente. Cuando acudo a un hospital (público o privado) tengo la sensación de que me van a preguntar : "¿SUSTO O MUERTE?"

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