Mariana es una paciente de 62 años que, desde hacía unos días, sufría un cuadro catarral descendente que le provocó una bronquitis de la que estaba siendo tratada. Lo cierto es que acude varias veces a consulta refiriendo que el catarro no va bien, sin poder explicar claramente porqué. Se le hizo radiografía de tórax que fue normal y le cambié el antibiótico.
Pero una tarde vuelve a consulta de urgencias. La veo en la sala de espera con una cara extraña: pálida, con los ojos rojos y gesto de haber sido abducida. Refería dolor de cabeza y muchísimo frío en manos y pies. El caso es que la exploración clínica fue totalmente normal; pero, ante la frialdad de sus manos, la dejamos un rato en observación tapada con una manta. De vez en cuando la enfermera y yo volvíamos a su sala a ver cómo se encontraba, pero seguía diciendo que tenía frío, a pesar de que no presentaba fiebre.
En cierto momento la enfermera se fija en su espalda que tiene una marca profunda provocada por su ropa interior y le comenta:
_ Mariana , te voy a desabrochar el sujetador, que vas a estar más cómoda.
En el momento de soltar los corchetes Mariana abre mucho los ojos y dice:
_¡Uf! pero, ¡si me encuentro mucho mejor!, ¡si ya estoy bien!
Y, efectivamente, le volvieron los colores a la cara, los ojos se le descongestionaron y parecía estar totalmente centrada.
Las tres nos miramos una a otra, varias veces, antes de echarnos a reír.
¡Toma!, ¡EL PROBLEMA ERA LA TALLA DEL SOSTÉN!
domingo, 24 de marzo de 2013
domingo, 7 de octubre de 2012
MI PERRA ¡ TAMBIÉN TIENE URGENCIAS !
Hasta hace poco yo no había tenido nunca perro, por lo que desconozco casi todo de estos compañeros caninos.
Nuestra perra es un carlino de tres años cuya vida se reduce a dormir, comer y dar paseitos cortos.
El carlino es una raza bastante delicada, son perros que no soportan temperaturas extremas, son propensos a las dermatitis, tienen problemas en los ojos porque los tienen enormes y saltones, pueden tener enfermedades neurológicas, respiran con dificultad por la forma de su hocico, o sea, un animal como la flor de pitiminí.
El año pasado al ponerle la vacuna antirrábica tuvo un edema angioneurótico (hinchazón de toda la cara) en la consulta del veterinario, le pusieron corticoides intravenosos rápidamente y cedió el cuadro. Este año al ponerle otra vacuna, la triple vírica, tuvo otra vez una reacción alérgica generalizada ¡pero a las seis horas de vacunarla!. Yo estaba en la calle, había salido del trabajo y fui a tomar una cerveza con mis compañeras, cosa que no suelo hacer, pero hacía calor y era viernes; eran casi las diez de la noche; mi hija me llamó por teléfono para decirme que la reacción iba aumentando con el paso del tiempo. Recordé que tenía Urbasón en casa pero ni repuñetera idea de las dosis de medicación para los perros. Gracias a mi enfermera que estaba conmigo, había tenido mascota toda la vida y me aconsejó una dosis de 20 mg.
Llegué a casa corriendo y la perra tenía la cara como un balón y urticaria generalizada, se movía desesperada por el picor. Le agarré la pata y con los nervios le puse por lo menos 30 mg. Con esa megadosis se le pasó en unos minutos y a la media hora ya estaba comiendo (eso era muy buena señal).
Pero, ¿no me puedo librar de las urgencias ni en casa?.Yo me hago el harakiri.
Nuestra perra es un carlino de tres años cuya vida se reduce a dormir, comer y dar paseitos cortos.
El carlino es una raza bastante delicada, son perros que no soportan temperaturas extremas, son propensos a las dermatitis, tienen problemas en los ojos porque los tienen enormes y saltones, pueden tener enfermedades neurológicas, respiran con dificultad por la forma de su hocico, o sea, un animal como la flor de pitiminí.
El año pasado al ponerle la vacuna antirrábica tuvo un edema angioneurótico (hinchazón de toda la cara) en la consulta del veterinario, le pusieron corticoides intravenosos rápidamente y cedió el cuadro. Este año al ponerle otra vacuna, la triple vírica, tuvo otra vez una reacción alérgica generalizada ¡pero a las seis horas de vacunarla!. Yo estaba en la calle, había salido del trabajo y fui a tomar una cerveza con mis compañeras, cosa que no suelo hacer, pero hacía calor y era viernes; eran casi las diez de la noche; mi hija me llamó por teléfono para decirme que la reacción iba aumentando con el paso del tiempo. Recordé que tenía Urbasón en casa pero ni repuñetera idea de las dosis de medicación para los perros. Gracias a mi enfermera que estaba conmigo, había tenido mascota toda la vida y me aconsejó una dosis de 20 mg.
Llegué a casa corriendo y la perra tenía la cara como un balón y urticaria generalizada, se movía desesperada por el picor. Le agarré la pata y con los nervios le puse por lo menos 30 mg. Con esa megadosis se le pasó en unos minutos y a la media hora ya estaba comiendo (eso era muy buena señal).
Pero, ¿no me puedo librar de las urgencias ni en casa?.Yo me hago el harakiri.
domingo, 17 de junio de 2012
LAS URGENCIAS DE MI SOBRINA
Mi sobrina es hipocondriaca, no lo digo yo, lo dice ella de sí misma, y siempre se pone en lo peor cuando nota cualquier síntoma.
En más de una ocasión ha tenido urgencias provocadas por la comida. Recuerdo que de pequeña su abuela tuvo que hacerle la maniobra de Heimlich porque se atragantó con un trozo de jamón y después estuvo meses sin comer apenas por miedo a que se repitiera el asunto.
Hace unos días ella estaba hablando por teléfono con su tía (mi hermana), y a la vez comiendo un plato de berenjenas con atún, cuando notó que algo se quedaba atascado en su garganta.
_ ¡ Ay madre mía!, que noto algo en la garganta.
_ Pero ¿te duele o te raspa? _ Le preguntó su tía.
_ Noto como una bola y no puedo hablar.
_ ¡Uy! pues eso es que te estás ahogando_ Contesta su tía.
Suelta el teléfono y corre a llamar a la puerta del portero de su casa.
_ ¡Manolo!, abre soy Berta, creo que se me ha clavado algo en la garganta y no puedo respirar. Necesito una miga de pan para arrastrarlo pero no tengo pan en casa, mira a ver si tu me lo puedes dar.
_ Espera, que estaba en la ducha y estoy desnudo.
Se entreabre la puerta y sale una mano con un trozo de pan.
_Voy a llamar a mi mujer. ¡Reme!, sube, que la niña se ha atragantado, acompáñala al Centro de salud.
LLegan al Centro de salud y Berta de entrada dice: _aunque sea hipocondriaca os digo que tengo algo clavado en la garganta.
El médico le hace abrir la boca y no le ve nada, sólo el letrero en la frente de "hipocondriaca".
_¡Hala! vete, que no tienes ningún cuerpo extraño.
Mi sobrina sigue notando algo raro en la garganta, se acerca al hospital más próximo y allí con una exploración más concienzuda le extraen una ramita de 2 cm. (de especia o raspa, no supo muy bien porque no quiso ni verla).
A la gente: por favor masticad antes de tragar.
A los médicos: por favor haced más caso a lo que os dicen los pacientes.
En más de una ocasión ha tenido urgencias provocadas por la comida. Recuerdo que de pequeña su abuela tuvo que hacerle la maniobra de Heimlich porque se atragantó con un trozo de jamón y después estuvo meses sin comer apenas por miedo a que se repitiera el asunto.
Hace unos días ella estaba hablando por teléfono con su tía (mi hermana), y a la vez comiendo un plato de berenjenas con atún, cuando notó que algo se quedaba atascado en su garganta.
_ ¡ Ay madre mía!, que noto algo en la garganta.
_ Pero ¿te duele o te raspa? _ Le preguntó su tía.
_ Noto como una bola y no puedo hablar.
_ ¡Uy! pues eso es que te estás ahogando_ Contesta su tía.
Suelta el teléfono y corre a llamar a la puerta del portero de su casa.
_ ¡Manolo!, abre soy Berta, creo que se me ha clavado algo en la garganta y no puedo respirar. Necesito una miga de pan para arrastrarlo pero no tengo pan en casa, mira a ver si tu me lo puedes dar.
_ Espera, que estaba en la ducha y estoy desnudo.
Se entreabre la puerta y sale una mano con un trozo de pan.
_Voy a llamar a mi mujer. ¡Reme!, sube, que la niña se ha atragantado, acompáñala al Centro de salud.
LLegan al Centro de salud y Berta de entrada dice: _aunque sea hipocondriaca os digo que tengo algo clavado en la garganta.
El médico le hace abrir la boca y no le ve nada, sólo el letrero en la frente de "hipocondriaca".
_¡Hala! vete, que no tienes ningún cuerpo extraño.
Mi sobrina sigue notando algo raro en la garganta, se acerca al hospital más próximo y allí con una exploración más concienzuda le extraen una ramita de 2 cm. (de especia o raspa, no supo muy bien porque no quiso ni verla).
A la gente: por favor masticad antes de tragar.
A los médicos: por favor haced más caso a lo que os dicen los pacientes.
sábado, 17 de marzo de 2012
PACIENTES MÉDICOS O MÉDICOS PACIENTES
¿Qué pasa cuándo los médicos nos ponemos enfermos?; nuestras bajas laborales son escasas si nos comparamos con la población general. Lo cierto es, que los médicos vamos a trabajar estando enfermos, en muchísimas ocasiones, y no es precisamente porque seamos de otra pasta como los toreros, sino porque nuestro sentido de la responsabilidad es mayor que la de otros colectivos.
Anécdotas hay a montones: pérdida de conocimiento al trabajar con fiebrón; lipotimia al subir por las escaleras a un quinto piso, en verano, a 45º a la sombra; mareo al atender a una anciana y la médico tiene que tumbarse en la cama de al lado; trabajar con migraña; trabajar con catarro; trabajar embarazada hasta salida de cuentas; trabajar con lumbago....
Anoche comencé a notar retortijones en la tripa seguidos de diarrea; imponente, toda la noche evacuando y pensando que no había personal suficiente al día siguiente en el Centro de Salud. Supe que tenía que hacer algo. En lugar del cafetito mañanero de rigor, me tomé un plátano, dos tés con limón, dos platos de arroz con zanahoria y medio litro de Aquarius; y lo cierto es que funcionó, me fabriqué yo solita un adobe intestinal que me arregló el asunto de cuajo. Y me fui a currar; ¡vaya curro esa tarde!; ¡como para faltar!.
Acabé la jornada con un dolor de cabeza que parecía una bomba lapa a punto de explotar.
Eso sí, los pacientes tuvieron a alguien que les atendió aunque estuviese mucho más enfermo que ellos.
Anécdotas hay a montones: pérdida de conocimiento al trabajar con fiebrón; lipotimia al subir por las escaleras a un quinto piso, en verano, a 45º a la sombra; mareo al atender a una anciana y la médico tiene que tumbarse en la cama de al lado; trabajar con migraña; trabajar con catarro; trabajar embarazada hasta salida de cuentas; trabajar con lumbago....
Anoche comencé a notar retortijones en la tripa seguidos de diarrea; imponente, toda la noche evacuando y pensando que no había personal suficiente al día siguiente en el Centro de Salud. Supe que tenía que hacer algo. En lugar del cafetito mañanero de rigor, me tomé un plátano, dos tés con limón, dos platos de arroz con zanahoria y medio litro de Aquarius; y lo cierto es que funcionó, me fabriqué yo solita un adobe intestinal que me arregló el asunto de cuajo. Y me fui a currar; ¡vaya curro esa tarde!; ¡como para faltar!.
Acabé la jornada con un dolor de cabeza que parecía una bomba lapa a punto de explotar.
Eso sí, los pacientes tuvieron a alguien que les atendió aunque estuviese mucho más enfermo que ellos.
jueves, 23 de febrero de 2012
MOMENTO " SOPONCIO "
Hay algo que me llama mucho la atención desde que me trasladé desde otra ciudad ( lo que ocurrió hace cinco años ) y es que la gente de aquí es mucho más blanda, blandengue diría yo ; y ¿porqué pienso ésto? pues porque acuden a las urgencias para que les trates sus momentos " soponcio".
A saber: el momento soponcio es aquél que surge tras discutir con tu esposo, hijos, madre, jefe... es decir, con los más allegados. En la ciudad de la que vengo, la gente tiene mucho pudor con estos asuntos y normalmente se come estos marrones en su casa y sin comentarlo con nadie ( no estoy hablando de maltrato). Los berrinches, de toda la vida de Dios, se han pasado con el "moquero"; al día siguiente las cosas parecen distintas y las aguas se amansan volviendo a su cauce.
Aquí no, aquí te vienen con los mocos hasta la barbilla, los ojos como tomates y emitiendo unos hipidos horrorosos, para que, al momento, les pongas algún tratamiento que les ayude a soportar tan terrible trance. A mí, me dan ganas de darles unas buenas tortas pero no me queda más remedio que darles unos pañuelos, una bolsa de plástico para respirar en ella ( así se combaten los síntomas de la hiperventilación), y un valium, con el fin de que no me inunden la consulta.
Estas cosas antes se trataban con una tila y ahora la gente sólo quiere pastillas. La convivencia es difícil y todo el mundo tiene estos altibajos que hay que ir superando ¡SIN NECESIDAD DE ANESTESIA!, vamos, digo yo.
A saber: el momento soponcio es aquél que surge tras discutir con tu esposo, hijos, madre, jefe... es decir, con los más allegados. En la ciudad de la que vengo, la gente tiene mucho pudor con estos asuntos y normalmente se come estos marrones en su casa y sin comentarlo con nadie ( no estoy hablando de maltrato). Los berrinches, de toda la vida de Dios, se han pasado con el "moquero"; al día siguiente las cosas parecen distintas y las aguas se amansan volviendo a su cauce.
Aquí no, aquí te vienen con los mocos hasta la barbilla, los ojos como tomates y emitiendo unos hipidos horrorosos, para que, al momento, les pongas algún tratamiento que les ayude a soportar tan terrible trance. A mí, me dan ganas de darles unas buenas tortas pero no me queda más remedio que darles unos pañuelos, una bolsa de plástico para respirar en ella ( así se combaten los síntomas de la hiperventilación), y un valium, con el fin de que no me inunden la consulta.
Estas cosas antes se trataban con una tila y ahora la gente sólo quiere pastillas. La convivencia es difícil y todo el mundo tiene estos altibajos que hay que ir superando ¡SIN NECESIDAD DE ANESTESIA!, vamos, digo yo.
domingo, 22 de enero de 2012
LA ÚLTIMA URGENCIA DE CONCHI
Conchi trabajó durante mucho tiempo para la Administración como secretaria, hasta que enfermó de cáncer y dejó de hacerlo. Si bien es verdad que tuvo muchas bajas laborales, mantuvo una relación bastante sana con su trabajo, nunca la oí quejarse de éste o de sus compañeros, lo cual me sorprendía mucho ya que una persona tan compleja como ella molesta en el trabajo más que una mosca cojonera.
Tras el diagnóstico de su enfermedad, se encerró en casa. Conchi vivía cerca del Centro de Salud en una casa de protección oficial con bastantes lustros encima. Su decoración era antigua: dormitorio con armario de tres cuerpos, cómoda con espejo, cama con cabecero de madera, todo con el típico barniz brillante de los muebles de los años cincuenta y papel pintado en la pared. Lo recuerdo todo en tonos marrones, el tresillo, el suelo, la colcha...Siempre pensé que aquella decoración no podía traer nada bueno, era como una gran cagada en la que sobrevivía, sola, mi paciente.
La intervención quirúrgica y la quimioterapia la desestabilizaron aún más precisando aumentar su medicación y en varias ocasiones ingresar en Psiquiatría.
Un día yo pasaba consulta y recibo la llamada telefónica urgente de su psiquiatra para preguntarme si sabía algo de Conchi, ya que cuatro días antes se había ido del hospital Psiquiátrico sin el alta correspondiente y no habían vuelto a saber nada de ella, le contesté que no sabía nada y que yo la creía ingresada.
LLamaron a la Policía, sería la última vez que acudirían a ese domicilio ya que tras descerrajar la puerta de entrada (la puerta más echada abajo de toda la ciudad ) buscaron por toda la casa hasta dar con Conchi que, envuelta en una manta, se había metido en el armario de su dormitorio y se había tomado un bote entero de tranquilizantes; así, en la paz de aquel mueble amigo, por fin descansó.
Sinceramente, sentí su muerte. La vida, la consulta y las urgencias ya no serían lo mismo sin Conchi.
Tras el diagnóstico de su enfermedad, se encerró en casa. Conchi vivía cerca del Centro de Salud en una casa de protección oficial con bastantes lustros encima. Su decoración era antigua: dormitorio con armario de tres cuerpos, cómoda con espejo, cama con cabecero de madera, todo con el típico barniz brillante de los muebles de los años cincuenta y papel pintado en la pared. Lo recuerdo todo en tonos marrones, el tresillo, el suelo, la colcha...Siempre pensé que aquella decoración no podía traer nada bueno, era como una gran cagada en la que sobrevivía, sola, mi paciente.
La intervención quirúrgica y la quimioterapia la desestabilizaron aún más precisando aumentar su medicación y en varias ocasiones ingresar en Psiquiatría.
Un día yo pasaba consulta y recibo la llamada telefónica urgente de su psiquiatra para preguntarme si sabía algo de Conchi, ya que cuatro días antes se había ido del hospital Psiquiátrico sin el alta correspondiente y no habían vuelto a saber nada de ella, le contesté que no sabía nada y que yo la creía ingresada.
LLamaron a la Policía, sería la última vez que acudirían a ese domicilio ya que tras descerrajar la puerta de entrada (la puerta más echada abajo de toda la ciudad ) buscaron por toda la casa hasta dar con Conchi que, envuelta en una manta, se había metido en el armario de su dormitorio y se había tomado un bote entero de tranquilizantes; así, en la paz de aquel mueble amigo, por fin descansó.
Sinceramente, sentí su muerte. La vida, la consulta y las urgencias ya no serían lo mismo sin Conchi.
sábado, 10 de diciembre de 2011
" PALABROS"
Este país se ha culturizado bastante, afortunadamente. La gente ya no se come los supositorios, ni se traga enteros los comprimidos efervescentes, ni hace preservativos de ganchillo muy apretadito. Lo que todavía es difícil, para la población general, es la terminología médica. Hay listados infinitos de gazapos y paso a contaros algunos de ellos.
-¿Cuál es el motivo de su consulta?.
-Tengo "yaculación atroz " (eyaculación precoz).
-Me duelen las "verticales" (cervicales).
-Me duelen las "catedrales" (cervicales).
-Tengo "gomitos"(vómitos).
-Tengo un "erpezoide" (herpes zoster).
-Tengo "estupidosis vertebral" (espondilosis).
-Me duele cada mes cuando "monstruo" (menstruo).
-Me suben los "gliceritos" (triglicéridos).
-Estoy "enchoná" (?????).
-Se me ha roto el "pirulé" (peroné).
-Tengo "bufetas" musculares (agujetas).
-Tengo picores en el "pepelucio del pepe" (prepucio del pene).
-Me duele el "empeine del pijote" ( non coment).
-Tengo el "show de menier" ( síndrome de Meniére).
-Estoy "descertificada" (descalcificada).
-Tengo un quiste "fatídico" ( hidatídico).
-Tengo dos "lecciones" (lesiones).
-Me vino una "badeja de babasa" y después...bilis (?????).
-Tengo el "celebro" acorchado (cerebro).
-Mejoré con "yecione tremuculare" (inyecciones intramusculares).
-Mejoré con "filtrarrojos" (infrarrojos).
-¿De qué ha sido operado?.
-Me han quitado la "matrícula" (matriz).
-Me pusieron un "ano sobrenatural" (ano contra-natura).
-Me pusieron una "próstata "de rodilla (prótesis).
-Me quitaron la "basílica balear" (vesícula biliar).
-Me han hecho la "famosis" (fimosis).
-Me han puesto "infusiones" en el hombro (infiltraciones).
Otros:
-Tomo "cláusulas" para el dolor (cápsulas).
-Llevo faja "utopética" (ortopédica).
-Llevo faja " torpédica" (ortopédica).
-Quiero ir al "culista" (proctólogo).
-Tengo "proclamada" una visita (programada).
Y así, hasta el infinito y más allá.
-¿Cuál es el motivo de su consulta?.
-Tengo "yaculación atroz " (eyaculación precoz).
-Me duelen las "verticales" (cervicales).
-Me duelen las "catedrales" (cervicales).
-Tengo "gomitos"(vómitos).
-Tengo un "erpezoide" (herpes zoster).
-Tengo "estupidosis vertebral" (espondilosis).
-Me duele cada mes cuando "monstruo" (menstruo).
-Me suben los "gliceritos" (triglicéridos).
-Estoy "enchoná" (?????).
-Se me ha roto el "pirulé" (peroné).
-Tengo "bufetas" musculares (agujetas).
-Tengo picores en el "pepelucio del pepe" (prepucio del pene).
-Me duele el "empeine del pijote" ( non coment).
-Tengo el "show de menier" ( síndrome de Meniére).
-Estoy "descertificada" (descalcificada).
-Tengo un quiste "fatídico" ( hidatídico).
-Tengo dos "lecciones" (lesiones).
-Me vino una "badeja de babasa" y después...bilis (?????).
-Tengo el "celebro" acorchado (cerebro).
-Mejoré con "yecione tremuculare" (inyecciones intramusculares).
-Mejoré con "filtrarrojos" (infrarrojos).
-¿De qué ha sido operado?.
-Me han quitado la "matrícula" (matriz).
-Me pusieron un "ano sobrenatural" (ano contra-natura).
-Me pusieron una "próstata "de rodilla (prótesis).
-Me quitaron la "basílica balear" (vesícula biliar).
-Me han hecho la "famosis" (fimosis).
-Me han puesto "infusiones" en el hombro (infiltraciones).
Otros:
-Tomo "cláusulas" para el dolor (cápsulas).
-Llevo faja "utopética" (ortopédica).
-Llevo faja " torpédica" (ortopédica).
-Quiero ir al "culista" (proctólogo).
-Tengo "proclamada" una visita (programada).
Y así, hasta el infinito y más allá.
domingo, 4 de diciembre de 2011
URGENCIAS VERDADERAS
Siempre comentamos entre los compañeros, que la gente acude de urgencia sin motivo, pero en ocasiones hay emergencias vitales que tienes que atender y lo más horrible es que debes hacerlo a la vez que pasas la consulta. No es como en un Servicio de Urgencias en el que sólo se dedican a éso sino que tienes que atender el infarto, la anafilaxia, la crisis de asma, el coma diabético... lo que llegue, y sin perder comba seguir con los 40 ó 45 pacientes de la lista del día. Alucinante ¿no?, pero este trabajo hay que aceptarlo tal cual es (ésto son lentejas).
Sí señores, la urgencia verdadera amén de subirte la adrenalina al cogote, te provoca un retraso impresentable en la consulta.
Hace dos semanas se desvaneció un paciente en la sala de Espera por una reacción alérgica grave.Tuvimos que atenderlo en el suelo, poner un biombo de separación a un lado del paciente y al otro lado al resto de las personas que estaban esperando en ese momento, a los que se les puso cara de espanto. En cinco minutos habíamos montado una sala de Urgencia dentro de la sala de Espera: vía para poner suero, bandeja con la medicación, electrocardiógrafo portátil, tensiómetro, pulsioxímetro, bala de oxígeno.
El paciente tras el tratamiento se recuperó en el suelo y cuando llegó el 061 para llevarlo al hospital, ya estaba consciente y hablando con nosotros y dándonos las gracias por nuestra rápida atención. ÉSTO ES LO ÚNICO QUE NOS COMPENSA LA MANERA EN QUE TRABAJAMOS Y LOS SUELDOS DE RISA QUE NOS PAGAN.
Sí señores, la urgencia verdadera amén de subirte la adrenalina al cogote, te provoca un retraso impresentable en la consulta.
Hace dos semanas se desvaneció un paciente en la sala de Espera por una reacción alérgica grave.Tuvimos que atenderlo en el suelo, poner un biombo de separación a un lado del paciente y al otro lado al resto de las personas que estaban esperando en ese momento, a los que se les puso cara de espanto. En cinco minutos habíamos montado una sala de Urgencia dentro de la sala de Espera: vía para poner suero, bandeja con la medicación, electrocardiógrafo portátil, tensiómetro, pulsioxímetro, bala de oxígeno.
El paciente tras el tratamiento se recuperó en el suelo y cuando llegó el 061 para llevarlo al hospital, ya estaba consciente y hablando con nosotros y dándonos las gracias por nuestra rápida atención. ÉSTO ES LO ÚNICO QUE NOS COMPENSA LA MANERA EN QUE TRABAJAMOS Y LOS SUELDOS DE RISA QUE NOS PAGAN.
domingo, 27 de noviembre de 2011
LA NOCHE NO ME CONFUNDE, PERO LA CONSULTA SÍ
Hay ocasiones en que los pacientes nos dejan totalmente ojipláticos, no sabemos si reír o llorar. Hay frases desconcertantes, otras graciosas, otras... no tienen calificación posible y me asaltan una serie de pensamientos inconfesables.
-Doctorsita, el Paracetamol me da sueño (Pues ¡qué suerte!).
-Doctorsita, me duele todo (¿la mando a por uvas?).
-Doctorsita, siempre que como, me amarga la boca (Solo éso?).
-Doctorsita, en el oído oigo coplas (¿Quééé?).
-Doctorsita, cuando me pongo las gafas veo, pero cuando me las quito no veo nada (Uyyy ¡qué miedo!).
-Doctorsita, vengo a por los conservantes (Medicación habitual, jaja, muy gracioso).
-Es que tiene usted muchas cosas- le digo a una viejecita. - Sí, estoy para que me tiren al contenedor.
-Doctorsita, tengo un ataque de estornudos (Bueeenooo... ¬¬' ).
-Doctorsita, tengo picor en la boca del cuerpo ("Vagina"), (Debe tener ansias vivas de comer por cualquier sitio).
-¿De qué color es el moco?- le pregunto al paciente. -Azul. (¡Vaya! ¡Moco pitufo!).
-Cuando apoyo el codo izquierdo en una silla me dan palpitaciones. (Pues, apoye el derecho).
-Doctorsita, he oído que el semen hidrata mucho la piel, ¿pero... sabe como se puede conservar? (¡Ay!, ¡Socorro!, ¡quiere patentar una fábrica de conservas de semen!).
-Un paciente consulta por sangrado al hacer de vientre; mi compañero le dice: ''súbase a la camilla y bájese los calzoncillos que le voy a hacer un tacto rectal.'' Durante la exploración el paciente mira al médico y le espeta: - Pero, ¿así doctor?, ¿Sin un besito ni nada? (Será de coña ¿no?).
-Doctorsita, el Paracetamol me da sueño (Pues ¡qué suerte!).
-Doctorsita, me duele todo (¿la mando a por uvas?).
-Doctorsita, siempre que como, me amarga la boca (Solo éso?).
-Doctorsita, en el oído oigo coplas (¿Quééé?).
-Doctorsita, cuando me pongo las gafas veo, pero cuando me las quito no veo nada (Uyyy ¡qué miedo!).
-Doctorsita, vengo a por los conservantes (Medicación habitual, jaja, muy gracioso).
-Es que tiene usted muchas cosas- le digo a una viejecita. - Sí, estoy para que me tiren al contenedor.
-Doctorsita, tengo un ataque de estornudos (Bueeenooo... ¬¬' ).
-Doctorsita, tengo picor en la boca del cuerpo ("Vagina"), (Debe tener ansias vivas de comer por cualquier sitio).
-¿De qué color es el moco?- le pregunto al paciente. -Azul. (¡Vaya! ¡Moco pitufo!).
-Cuando apoyo el codo izquierdo en una silla me dan palpitaciones. (Pues, apoye el derecho).
-Doctorsita, he oído que el semen hidrata mucho la piel, ¿pero... sabe como se puede conservar? (¡Ay!, ¡Socorro!, ¡quiere patentar una fábrica de conservas de semen!).
-Un paciente consulta por sangrado al hacer de vientre; mi compañero le dice: ''súbase a la camilla y bájese los calzoncillos que le voy a hacer un tacto rectal.'' Durante la exploración el paciente mira al médico y le espeta: - Pero, ¿así doctor?, ¿Sin un besito ni nada? (Será de coña ¿no?).
jueves, 10 de noviembre de 2011
ALGO VIEJO, ALGO NUEVO, ALGO PRESTADO, ALGO AZUL
Las razones por las que hace tiempo que no escribo en el blog son diversas, pero la principal es que he cambiado de Centro de trabajo y he estado algo atareada.
Como una novia el día de su boda antes de iniciar una nueva etapa de su vida, me fui con los cuatro amuletos que marca la tradición: algo viejo (el maletín), algo nuevo (la bata), algo prestado (el otoscopio), algo azul (grapadora y bolígrafos).
Los gitanos dicen que para que las cosas salgan bien en el futuro, los inicios no deben ser buenos, y debe ser por eso que yo he entrado en el nuevo Centro de Salud ¡COMO UNA MALDICIÓN GITANA!.
La oganización del trabajo es tal que estás atendiendo urgencias día si y día también. ¡Y yo que creía que me trasladaba a un sitio más tranquilo! . Lo cierto es que he protestado como una gallina cuando le retuercen el pescuezo, he hablado con quien tenía que hablar y las cosas parece que se van arreglando.
Las urgencias del Centro nuevo no varían en nada con respecto al Centro anterior, pero como la población es de un nivel socio-económico algo más alto se produce una relación directamente proporcional :
A población más formada ------------Urgencias más tontas
Lo que también he comprobado es que un gran número de mis nuevos pacientes tienen hipotiroidismo autoinmune y cardiopatía isquémica. Aparece otra relación directamente proporcional:
A población más formada ----------Más responsabilidades-----------Más stress
De los nuevos compañeros, decir que, aún no los conozco lo suficiente como para tener una opinión sólida, pero si que la tengo de los que dejo atrás: los mejores con los que he trabajado nunca, personas buenas, sin dobleces y con las que te puedes reír de todo y de todos, incluidos nosotros mismos.
Como una novia el día de su boda antes de iniciar una nueva etapa de su vida, me fui con los cuatro amuletos que marca la tradición: algo viejo (el maletín), algo nuevo (la bata), algo prestado (el otoscopio), algo azul (grapadora y bolígrafos).
Los gitanos dicen que para que las cosas salgan bien en el futuro, los inicios no deben ser buenos, y debe ser por eso que yo he entrado en el nuevo Centro de Salud ¡COMO UNA MALDICIÓN GITANA!.
La oganización del trabajo es tal que estás atendiendo urgencias día si y día también. ¡Y yo que creía que me trasladaba a un sitio más tranquilo! . Lo cierto es que he protestado como una gallina cuando le retuercen el pescuezo, he hablado con quien tenía que hablar y las cosas parece que se van arreglando.
Las urgencias del Centro nuevo no varían en nada con respecto al Centro anterior, pero como la población es de un nivel socio-económico algo más alto se produce una relación directamente proporcional :
A población más formada ------------Urgencias más tontas
Lo que también he comprobado es que un gran número de mis nuevos pacientes tienen hipotiroidismo autoinmune y cardiopatía isquémica. Aparece otra relación directamente proporcional:
A población más formada ----------Más responsabilidades-----------Más stress
De los nuevos compañeros, decir que, aún no los conozco lo suficiente como para tener una opinión sólida, pero si que la tengo de los que dejo atrás: los mejores con los que he trabajado nunca, personas buenas, sin dobleces y con las que te puedes reír de todo y de todos, incluidos nosotros mismos.
miércoles, 21 de septiembre de 2011
METERSE EN EL ARMARIO
Conchi debió tener una infancia difícil porque su madre también había sido una enferma mental. No me aclaré del todo sobre qué enfermedad había padecido su progenitora, aunque por las explicaciones de mi paciente creo que también fue una gran neurótica y algo más. Supongo que aquella mujer no dio a Conchi el cariño y el apoyo que necesitaba y ella siempre se sintió bastante desamparada, incluso de niña.
Conchi tuvo después mala suerte en las relaciones amorosas, en gran parte por su neurosis, por lo que estuvo acompañada poco tiempo, siendo, como era, una persona que no soportaba estar sola.
Cuando se encontraba muy deprimida, se metía en el armario de su dormitorio, acurrucada, como si ese mueble fuera el sustituto de un regazo amable en el que sentirse segura y tranquila.
Conchi comenzó a consultar por síntomas extraños; que si sentía un pellizco en el estómago, que si notaba un vuelco en la cabeza... Fue derivada al especialista de digestivo para estudio. Además empeoró de sus síntomas neuróticos con episodios de desorientación. Un día me llaman por teléfono desde un Centro de Salud de la otra punta de la ciudad, para comunicarme:
- Hay una señora que dice que no sabe como se llama, ni dónde vive, sólo se acuerda del nombre de su médico y el Centro de Salud al que pertenece, no ha traído bolso, ni documentos de identificación.
-Si es gordita y bizca es Conchi -contesté yo.
Les aconsejé que la metieran en un taxi y la enviaran para mi consulta.
Conchi había acudido tantas veces a urgencias en los últimos años que ya no le hacían mucho caso y como en el cuento del lobo y las ovejas, el día que le hicieron una radiografía de abdomen no advirtieron una masa que le llegaba hasta el ombligo, acudió a mi consulta y al verla la ingresé en el hospital para estudio. Se le diagnosticó cáncer de útero.
Ni qué decir tiene que, en aquél momento, Conchi empezó a estar realmente enferma.
Conchi tuvo después mala suerte en las relaciones amorosas, en gran parte por su neurosis, por lo que estuvo acompañada poco tiempo, siendo, como era, una persona que no soportaba estar sola.
Cuando se encontraba muy deprimida, se metía en el armario de su dormitorio, acurrucada, como si ese mueble fuera el sustituto de un regazo amable en el que sentirse segura y tranquila.
Conchi comenzó a consultar por síntomas extraños; que si sentía un pellizco en el estómago, que si notaba un vuelco en la cabeza... Fue derivada al especialista de digestivo para estudio. Además empeoró de sus síntomas neuróticos con episodios de desorientación. Un día me llaman por teléfono desde un Centro de Salud de la otra punta de la ciudad, para comunicarme:
- Hay una señora que dice que no sabe como se llama, ni dónde vive, sólo se acuerda del nombre de su médico y el Centro de Salud al que pertenece, no ha traído bolso, ni documentos de identificación.
-Si es gordita y bizca es Conchi -contesté yo.
Les aconsejé que la metieran en un taxi y la enviaran para mi consulta.
Conchi había acudido tantas veces a urgencias en los últimos años que ya no le hacían mucho caso y como en el cuento del lobo y las ovejas, el día que le hicieron una radiografía de abdomen no advirtieron una masa que le llegaba hasta el ombligo, acudió a mi consulta y al verla la ingresé en el hospital para estudio. Se le diagnosticó cáncer de útero.
Ni qué decir tiene que, en aquél momento, Conchi empezó a estar realmente enferma.
domingo, 4 de septiembre de 2011
MADRES DE HOY EN DÍA
Todas las mujeres, desde el principio de los tiempos, han cuidado de sus hijos sin haber tenido un libro de instrucciones. En el último siglo las madres han accedido a mayor formación y conocimiento, pero en algunos aspectos las madres de hoy en día se han vuelto rematadamente tontas. Lo que si está claro es que al menos han perdido dos neuronas: la de poner el termómetro y la de mirar la garganta a sus niños cuando parecen estar enfermos, y por supuesto en cuanto éstos dan dos estornudos ya están acudiendo de urgencias al pediatra.
Los pediatras y enfermeras de pediatría asisten a diario, con la boca abierta, a algunas dudas existenciales de las mamás.
-Dr. mi niño tiene 3 años, ¿puede tomar ya agua del grifo?. ( Pero ¿cómo?, ¡ si a los 3 años antes bebíamos agua de los charcos! ).
-Vengo de urgencias porque mi niño se ha cortado.
La enfermera de pediatría sale corriendo en su primer día de trabajo, con grandes dudas sobre su pericia para suturar heridas. Explora al niño y no ve nada.
-¿Pero dónde tiene la herida?.
-En el dedo, se ha cortado con un folio.
-Pero señora, si prácticamente no se ve el arañazo.
-Ya, pero como me ha dicho el niño que le traiga a urgencias. (¡Puaf!, pues menos mal que no le ha pedido hora para el jefe de Servicio de Cirugía).
-Mire Dr., creo que mi niña tiene algún problema de sueño porque la acuesto boca arriba y al volver del trabajo me la encuentro de lado o atravesada en la cama. (A ver señora, es que ¿usted no se mueve mientras duerme?).
-Yo, a mi niña, le limpio la cera de los oídos con unas pinzas, ( la niña tiene 15 días de vida) porque lo he visto en Internet. (Algunas es que no tienen que tener niños, como mucho un gato ).
-Dr. necesito recetas y creo que a mi niño le toca la vacuna de la polio.
El Dr.le entrega las recetas.
-Bueno , pase a enfermería para vacunarlo.
-¡Ay! que despiste, si no he traído al niño. ( O la mato, o la mato).
Los pediatras y enfermeras de pediatría asisten a diario, con la boca abierta, a algunas dudas existenciales de las mamás.
-Dr. mi niño tiene 3 años, ¿puede tomar ya agua del grifo?. ( Pero ¿cómo?, ¡ si a los 3 años antes bebíamos agua de los charcos! ).
-Vengo de urgencias porque mi niño se ha cortado.
La enfermera de pediatría sale corriendo en su primer día de trabajo, con grandes dudas sobre su pericia para suturar heridas. Explora al niño y no ve nada.
-¿Pero dónde tiene la herida?.
-En el dedo, se ha cortado con un folio.
-Pero señora, si prácticamente no se ve el arañazo.
-Ya, pero como me ha dicho el niño que le traiga a urgencias. (¡Puaf!, pues menos mal que no le ha pedido hora para el jefe de Servicio de Cirugía).
-Mire Dr., creo que mi niña tiene algún problema de sueño porque la acuesto boca arriba y al volver del trabajo me la encuentro de lado o atravesada en la cama. (A ver señora, es que ¿usted no se mueve mientras duerme?).
-Yo, a mi niña, le limpio la cera de los oídos con unas pinzas, ( la niña tiene 15 días de vida) porque lo he visto en Internet. (Algunas es que no tienen que tener niños, como mucho un gato ).
-Dr. necesito recetas y creo que a mi niño le toca la vacuna de la polio.
El Dr.le entrega las recetas.
-Bueno , pase a enfermería para vacunarlo.
-¡Ay! que despiste, si no he traído al niño. ( O la mato, o la mato).
domingo, 14 de agosto de 2011
CONCHI Y SU AMOR DE VERANO
Os conté que Conchi tuvo un marido que conoció en terapia de grupo, del que se separó a los pocos años de casados, lo que me pareció normal si tenemos en cuenta que eran, los dos, unos neuróticos "del quince".
Durante un verano empecé a ver a Conchi muy arregladita, hacía dieta para adelgazar y en una semana renovó todo su armario gastándose un pastón en El Corte Inglés. Me confesó que se había enamorado de un hombre viudo, guapo, licenciado en Derecho, que trabajaba en la misma empresa que ella y pensaba que era correspondida. Sinceramente, me quedé ojiplática porque Conchi no era lo que se dice fea, pero era un poco bizca, tenía sobrepeso y sobre todo, estaba como una regadera.
En las sucesivas visitas a mi consulta me contó los avances de su relación, sus viajes, sus románticos encuentros...; pero yo nunca la vi acompañada por aquél hombre-joya del que me hablaba y no llegué a saber si fue una fantasía de Conchi, que en su imaginación se veía emparejada con aquél compañero de trabajo o si realmente existió un escarceo amoroso. Nunca sabré si Conchi tuvo una idea delirante o realmente tuvo un romance de verano. Me inclino a pensar que fue una historia cierta, ya que la paciente en aquellos meses no puso ningún domicilio y sus urgencias vitales bajaron de forma considerable.
Al llegar el invierno, como todas las cosas, el idilio se enfrió y Conchi dejó de hablar de él, no sin antes echar unas lagrimitas en la consulta por lo que había terminado y seguramente, porque entraba en su fase depresiva habitual. Conchi empezó a tener síntomas extraños provocados por otra enfermedad que comenzaba a dar señales en su cuerpo y que más adelante os contaré.
Durante un verano empecé a ver a Conchi muy arregladita, hacía dieta para adelgazar y en una semana renovó todo su armario gastándose un pastón en El Corte Inglés. Me confesó que se había enamorado de un hombre viudo, guapo, licenciado en Derecho, que trabajaba en la misma empresa que ella y pensaba que era correspondida. Sinceramente, me quedé ojiplática porque Conchi no era lo que se dice fea, pero era un poco bizca, tenía sobrepeso y sobre todo, estaba como una regadera.
En las sucesivas visitas a mi consulta me contó los avances de su relación, sus viajes, sus románticos encuentros...; pero yo nunca la vi acompañada por aquél hombre-joya del que me hablaba y no llegué a saber si fue una fantasía de Conchi, que en su imaginación se veía emparejada con aquél compañero de trabajo o si realmente existió un escarceo amoroso. Nunca sabré si Conchi tuvo una idea delirante o realmente tuvo un romance de verano. Me inclino a pensar que fue una historia cierta, ya que la paciente en aquellos meses no puso ningún domicilio y sus urgencias vitales bajaron de forma considerable.
Al llegar el invierno, como todas las cosas, el idilio se enfrió y Conchi dejó de hablar de él, no sin antes echar unas lagrimitas en la consulta por lo que había terminado y seguramente, porque entraba en su fase depresiva habitual. Conchi empezó a tener síntomas extraños provocados por otra enfermedad que comenzaba a dar señales en su cuerpo y que más adelante os contaré.
sábado, 6 de agosto de 2011
MALA SUERTE / BUENA SUERTE
Según pasan los años y vas atendiendo a diferentes pacientes, de diferentes lugares, en diferentes momentos de sus vidas, te das cuenta de algo que ya sabemos: la suerte influye mucho en la vida.
Hay personas que se buscan sus propias enfermedades por sus malos hábitos o su forma de vida, pero hay otras que parecen estar marcadas por un halo de fatalismo o por su mala herencia genética o por ambos, pero el caso es que les ocurren toda clase de desgracias totalmente inmerecidas; desde luego hay gente que tiene muy mala suerte.
Algunos no tienen suerte ni cuando deciden poner fin a sus días por enfermedades, reveses económicos, sentimentales, o porque la vida en su conjunto se les hace demasiado cuesta arriba.
Recuerdo dos casos de intento fallido de autolisis, pero no me refiero a esos casos en los que la gente sólo quiere llamar la atención con ese acto, sino de los que tuvieron la decisión firme de quitarse la vida.Tuve una paciente que sufría mucho con su enfermedad mental y un día a primera hora de la mañana se tiró desde un sexto piso cayendo en el techo de un coche que estaba aparcado al lado de la acera, sólo se rompió la pelvis pero casi mata al conductor que acababa de meterse en el vehículo para ir al trabajo. Siendo yo residente llegó al hospital un hombre que se había disparado con una escopeta, pero no calculó bien y el tiro le arrancó toda la cara aunque no murió.
Por el contrario, en una ocasión atendí a un paciente que acudió a urgencias por dolor de estómago que no cedía con ningún tratamiento por lo que fue ingresado; al preguntarle por sus padecimientos anteriores me aseguró que nunca le había ocurrido nada excepto que en la guerra fue fusilado; ¿cómo?, ¿fue fusilado y no murió?. Según me contó, el pelotón de fusilamiento apuntó a un grupo de hombres y cuando le dieron la orden de ¡fuego!, una décima de segundo antes del disparo, se tiró a la zanja que previamente habían cavado y tuvo la suerte de que cuando fueron a rematarlos, la pierna de alguno que ya había muerto le cubrió la cabeza, por lo que el tiro de gracia sólo le hizo un rasguño; sus verdugos no se molestaron ni en cubrirlos con tierra; esperó varias horas para salir de allí y posteriormente huyó.
Quizás por buena o mala suerte, Dios, la casualidad, la pierna de alguien, el error en el disparo, el Destino...siguieron viviendo, lo que sí es cierto, es que aún no había llegado su hora.
Hay personas que se buscan sus propias enfermedades por sus malos hábitos o su forma de vida, pero hay otras que parecen estar marcadas por un halo de fatalismo o por su mala herencia genética o por ambos, pero el caso es que les ocurren toda clase de desgracias totalmente inmerecidas; desde luego hay gente que tiene muy mala suerte.
Algunos no tienen suerte ni cuando deciden poner fin a sus días por enfermedades, reveses económicos, sentimentales, o porque la vida en su conjunto se les hace demasiado cuesta arriba.
Recuerdo dos casos de intento fallido de autolisis, pero no me refiero a esos casos en los que la gente sólo quiere llamar la atención con ese acto, sino de los que tuvieron la decisión firme de quitarse la vida.Tuve una paciente que sufría mucho con su enfermedad mental y un día a primera hora de la mañana se tiró desde un sexto piso cayendo en el techo de un coche que estaba aparcado al lado de la acera, sólo se rompió la pelvis pero casi mata al conductor que acababa de meterse en el vehículo para ir al trabajo. Siendo yo residente llegó al hospital un hombre que se había disparado con una escopeta, pero no calculó bien y el tiro le arrancó toda la cara aunque no murió.
Por el contrario, en una ocasión atendí a un paciente que acudió a urgencias por dolor de estómago que no cedía con ningún tratamiento por lo que fue ingresado; al preguntarle por sus padecimientos anteriores me aseguró que nunca le había ocurrido nada excepto que en la guerra fue fusilado; ¿cómo?, ¿fue fusilado y no murió?. Según me contó, el pelotón de fusilamiento apuntó a un grupo de hombres y cuando le dieron la orden de ¡fuego!, una décima de segundo antes del disparo, se tiró a la zanja que previamente habían cavado y tuvo la suerte de que cuando fueron a rematarlos, la pierna de alguno que ya había muerto le cubrió la cabeza, por lo que el tiro de gracia sólo le hizo un rasguño; sus verdugos no se molestaron ni en cubrirlos con tierra; esperó varias horas para salir de allí y posteriormente huyó.
Quizás por buena o mala suerte, Dios, la casualidad, la pierna de alguien, el error en el disparo, el Destino...siguieron viviendo, lo que sí es cierto, es que aún no había llegado su hora.
viernes, 22 de julio de 2011
NECESITO VACACIONES CON ¡ URGENCIAA !
En Medicina se habla de número de consultas realizadas al año con cifras que asustarían al mismísimo Instituto Nacional de Estadística.
Cuando va llegando el verano y veo las vacaciones cerca, me empieza a entrar lo que yo llamo el "punto crítico de saturación"(como el disolvente que no admite más soluto). En ese momento me pueden ocurrir síntomas alarmantes de cansancio como pueden ser:
_Seguir la conversación del paciente que ha salido por la puerta con el que entra después (horror).
_Parálisis de sueño (horror horroroso).
_Cambiar el orden de las palabras, por ejemplo, acude alguien con vértigo y pregunto: ¿le dan cosas las vueltas? (le vuelvo a hacer la pregunta y lo vuelvo a decir al revés).
_Ver la lista de los pacientes del día y me dan sudores.
_Olvidar palabras corrientes (Alzheimer prevacacional).
_Me pongo a auscultar al paciente con los extremos del fonendoscopio en el cuello en lugar de colocados en los oidos (claro, no oigo nada).
Mis pacientes corren más peligro en la consulta que haciendo rafting en un río de aguas turbulentas.
Cuando va llegando el verano y veo las vacaciones cerca, me empieza a entrar lo que yo llamo el "punto crítico de saturación"(como el disolvente que no admite más soluto). En ese momento me pueden ocurrir síntomas alarmantes de cansancio como pueden ser:
_Seguir la conversación del paciente que ha salido por la puerta con el que entra después (horror).
_Parálisis de sueño (horror horroroso).
_Cambiar el orden de las palabras, por ejemplo, acude alguien con vértigo y pregunto: ¿le dan cosas las vueltas? (le vuelvo a hacer la pregunta y lo vuelvo a decir al revés).
_Ver la lista de los pacientes del día y me dan sudores.
_Olvidar palabras corrientes (Alzheimer prevacacional).
_Me pongo a auscultar al paciente con los extremos del fonendoscopio en el cuello en lugar de colocados en los oidos (claro, no oigo nada).
Mis pacientes corren más peligro en la consulta que haciendo rafting en un río de aguas turbulentas.
domingo, 17 de julio de 2011
Y EL PAJARITO ALZÓ EL VUELO
Cuando eres residente de medicina, mujer y tienes 24 años, las historias de las vidas de los pacientes te acaban importando más que los motivos por los que acuden a Urgencias.
No recuerdo su nombre pero tenía más de 80 años, era una mujer alta, aún con buen tipo, bien vestida y los labios superpintados. Me llamó la atención el hombre que la acompañaba que también era alto, bien parecido y vestía un traje color beige, casi blanco, a juego con su pelo cano.
El motivo de la urgencia fue un dolor torácico que ella padecía desde hacía unos días; acudió al hospital porque, según dijo, no quería morirse de ninguna de las maneras, ni de infarto ni de ninguna otra cosa, ya que aseguraba estar viviendo, desde hacía un tiempo, la etapa más feliz de su vida junto al hombre al que había amado desde joven y por el que había esperado más de cuarenta años.
Ese hombre,el que la acompañaba, se había casado con otra mujer con la que tuvo varios hijos; ella por su parte, se había casado con un notario por despecho pero nunca se llegó a consumar el matrimonio, ya que, según contaba, seguía enamorada de aquél otro hombre y además su marido "no sabía ni besar"(creo que me quiso dar a entender que el notario era gay). Quiso dar marcha atrás a ese matrimonio fallido, intentando obtener la nulidad eclesiástica (eran otros tiempos), por lo que tuvo que enseñar "el pajarito" ( así es como lo llamaba ella) a los peritos médicos que hubieron de certificar la no consumación de aquél desdichado enlace.
Tras muchos años separados y habiendo él enviudado, el hombre de beige y la mujer de los labios pintados volvieron a encontrarse en la tierra que los vio nacer, y desde entonces vivían juntos y felices. No me atreví a preguntarle a ella si "el pajarito" había alzado el vuelo, pero supuse que sí.
Su historia era tan romántica que nos enfrascamos en ella y tras una hora de conversación llegaron los resultados de las pruebas pedidas (EKG, analítica,etc ). Se le diagnosticó un dolor torácico inespecífico. Ella sacó su barra de labios, se los pintó con mucho cuidado y se marchó del brazo de su hombre, haciendo la pareja más hermosa que había visto nunca.
No recuerdo su nombre pero tenía más de 80 años, era una mujer alta, aún con buen tipo, bien vestida y los labios superpintados. Me llamó la atención el hombre que la acompañaba que también era alto, bien parecido y vestía un traje color beige, casi blanco, a juego con su pelo cano.
El motivo de la urgencia fue un dolor torácico que ella padecía desde hacía unos días; acudió al hospital porque, según dijo, no quería morirse de ninguna de las maneras, ni de infarto ni de ninguna otra cosa, ya que aseguraba estar viviendo, desde hacía un tiempo, la etapa más feliz de su vida junto al hombre al que había amado desde joven y por el que había esperado más de cuarenta años.
Ese hombre,el que la acompañaba, se había casado con otra mujer con la que tuvo varios hijos; ella por su parte, se había casado con un notario por despecho pero nunca se llegó a consumar el matrimonio, ya que, según contaba, seguía enamorada de aquél otro hombre y además su marido "no sabía ni besar"(creo que me quiso dar a entender que el notario era gay). Quiso dar marcha atrás a ese matrimonio fallido, intentando obtener la nulidad eclesiástica (eran otros tiempos), por lo que tuvo que enseñar "el pajarito" ( así es como lo llamaba ella) a los peritos médicos que hubieron de certificar la no consumación de aquél desdichado enlace.
Tras muchos años separados y habiendo él enviudado, el hombre de beige y la mujer de los labios pintados volvieron a encontrarse en la tierra que los vio nacer, y desde entonces vivían juntos y felices. No me atreví a preguntarle a ella si "el pajarito" había alzado el vuelo, pero supuse que sí.
Su historia era tan romántica que nos enfrascamos en ella y tras una hora de conversación llegaron los resultados de las pruebas pedidas (EKG, analítica,etc ). Se le diagnosticó un dolor torácico inespecífico. Ella sacó su barra de labios, se los pintó con mucho cuidado y se marchó del brazo de su hombre, haciendo la pareja más hermosa que había visto nunca.
jueves, 7 de julio de 2011
¨ DIENTES, DIENTES, QUE ES LO QUE LES JODE"
Famosa frase de Isabel Pantoja para la posteridad, que me viene muy bien para aludir al tema de los dientes, que, efectivamente, joden mucho cuando se te ponen malos.
El dolor de dientes o muelas está entre los peores que puede sufrir el ser humano.Todos recordamos ese dolor por caries en la infancia; te dan ganas de arrancarte la muela dándote un mamporro a ti mismo.
Ahora a los niños se les cuida bastante la dentadura dentro de la S. Social y fuera de ella. Lo malo llega a los 40 años, cuando empiezan a fallar los dientes. Los adultos cada vez más recurren a los implantes cuando no hay más remedio que quitar una pieza. Pero aún hay personas, sobre todo mayores, que llevan dentaduras postizas, de esas... que se les caen cuando abren la boca para enseñarte la garganta, de esas... que hay que quitar inmediatamente cuando hay que hacer resucitación, de esas... que les quedan grandes según envejecen las mandíbulas, de esas... que aparecen en Objetos Perdidos.
A veces los dientes saltan, literalmente.
_Dr. vengo a comentarle que el puente de arriba me ha hecho daño en la encía porque no me ajusta. Y...el puente aparece, dando un salto, encima de la mesa.
_Dr. me han dicho que tengo piorrea y se me mueven algo las piezas. Y...un diente ponzoñoso brinca delante de tus narices.
Se comprende que ir al dentista es caro y no está al alcance de todos los bolsillos, amén del pavor que tienen algunas personas al torno y la anestesia, pero "un poquito de por favor", mantengan ustedes los dientes dentro de la boca.
El dolor de dientes o muelas está entre los peores que puede sufrir el ser humano.Todos recordamos ese dolor por caries en la infancia; te dan ganas de arrancarte la muela dándote un mamporro a ti mismo.
Ahora a los niños se les cuida bastante la dentadura dentro de la S. Social y fuera de ella. Lo malo llega a los 40 años, cuando empiezan a fallar los dientes. Los adultos cada vez más recurren a los implantes cuando no hay más remedio que quitar una pieza. Pero aún hay personas, sobre todo mayores, que llevan dentaduras postizas, de esas... que se les caen cuando abren la boca para enseñarte la garganta, de esas... que hay que quitar inmediatamente cuando hay que hacer resucitación, de esas... que les quedan grandes según envejecen las mandíbulas, de esas... que aparecen en Objetos Perdidos.
A veces los dientes saltan, literalmente.
_Dr. vengo a comentarle que el puente de arriba me ha hecho daño en la encía porque no me ajusta. Y...el puente aparece, dando un salto, encima de la mesa.
_Dr. me han dicho que tengo piorrea y se me mueven algo las piezas. Y...un diente ponzoñoso brinca delante de tus narices.
Se comprende que ir al dentista es caro y no está al alcance de todos los bolsillos, amén del pavor que tienen algunas personas al torno y la anestesia, pero "un poquito de por favor", mantengan ustedes los dientes dentro de la boca.
domingo, 3 de julio de 2011
CONCHI Y LA DEFENSA PERSONAL
Ya os he hablado de Conchi, la tremenda neurótica de mi cupo. En una ocasión vino a mi consulta llorando, porque la semana anterior su marido le había dado un guantazo.
Os diré que Conchi se había casado, ya mayor (con más de 40 años), con un sujeto que había conocido en "Terapia de Grupo", y que como podéis suponer tampoco estaba muy equilibrado. No era mala persona, pero Conchi le debía sacar de quicio y cuando se peleaban acababa dándole un mamporro a su esposa.
Por supuesto a mi paciente la convencí de que nadie tiene derecho de agredir a nadie, y que la próxima vez no se dejara pegar, que se defendiera y que lo denunciara.
Y, mira por dónde, en la siguiente trifulca, lo primero que pilló Conchi fue un paraguas que enarboló como una espada dando paraguazos al aire, pero su marido lo agarró en una de las embestidas, y se lo caló a Conchi en el cogote como quien cala una boina.
Volvió a la consulta a contármelo y al imaginarme la escena me dió un ataque de risa que enseguida contagió a la paciente, y las dos:
_ "ja,ja,ja"....."ja,ja,ja".
_Conchi, tu vida es un guión genial para una película de Almodóvar, le dije entre carcajada y carcajada.
Sorprendentemente, la paciente nunca fue a urgencias para denunciar los golpes de su marido, probablemente, porque yo creo que Conchi aunque no lo reconociera, también le arreaba a su pareja, si no con la mano, sí con la palabra, que por cierto lanzaba con toda precisión al corazón del adversario.
Os diré que Conchi se había casado, ya mayor (con más de 40 años), con un sujeto que había conocido en "Terapia de Grupo", y que como podéis suponer tampoco estaba muy equilibrado. No era mala persona, pero Conchi le debía sacar de quicio y cuando se peleaban acababa dándole un mamporro a su esposa.
Por supuesto a mi paciente la convencí de que nadie tiene derecho de agredir a nadie, y que la próxima vez no se dejara pegar, que se defendiera y que lo denunciara.
Y, mira por dónde, en la siguiente trifulca, lo primero que pilló Conchi fue un paraguas que enarboló como una espada dando paraguazos al aire, pero su marido lo agarró en una de las embestidas, y se lo caló a Conchi en el cogote como quien cala una boina.
Volvió a la consulta a contármelo y al imaginarme la escena me dió un ataque de risa que enseguida contagió a la paciente, y las dos:
_ "ja,ja,ja"....."ja,ja,ja".
_Conchi, tu vida es un guión genial para una película de Almodóvar, le dije entre carcajada y carcajada.
Sorprendentemente, la paciente nunca fue a urgencias para denunciar los golpes de su marido, probablemente, porque yo creo que Conchi aunque no lo reconociera, también le arreaba a su pareja, si no con la mano, sí con la palabra, que por cierto lanzaba con toda precisión al corazón del adversario.
martes, 28 de junio de 2011
SOS, ¿HAY UN MÉDICO EN LA SALA?
Todas las personas tenemos el deber de socorro, pero a los médicos, además, nos obliga la deontología profesional.
La mayoría de nosotros tenemos la experiencia de haber atendido a alguien en la calle: un síncope, una intoxicación etílica, alguien que se atraganta en un restaurante... (nuestra pesadilla más recurrente es tener que abrir una tráquea con un cuchillo de cocina y meter el tubo de plástico de un bolígrafo bic, por la membrana cricotiroidea).
El fin de semana pasado fui a evadirme a un Centro comercial; yo estaba disfrutando como un verraco en un charco de barro entre cortinas y toallas, cuando por el altavoz se escucha:
"Por favor si hay algún médico en el Centro rogamos se persone en la cafetería".
_¡Puag!, ¿pero aquí también?, pensé. Dudé un segundo entre hacerme la sueca o salir pitando a socorrer a quien fuese, me decidí por lo segundo y salí corriendo, pero el maldito Centro comercial es como un laberinto y cuando había pasado por tercera vez por las cortinas y toallas pensé que si la cosa era grave estábamos apañados; me acerqué a un dependiente para preguntarle cómo llegar a la cafetería y me llevó, por un atajo no permitido al público, derechita a mi destino. Al llegar me informaron de que una chica se había mareado pero que otro médico que estaba allí mismo la había atendido y se había recuperado rápidamente.
¡En fin! es lo que tiene el pollo con arroz.
La mayoría de nosotros tenemos la experiencia de haber atendido a alguien en la calle: un síncope, una intoxicación etílica, alguien que se atraganta en un restaurante... (nuestra pesadilla más recurrente es tener que abrir una tráquea con un cuchillo de cocina y meter el tubo de plástico de un bolígrafo bic, por la membrana cricotiroidea).
El fin de semana pasado fui a evadirme a un Centro comercial; yo estaba disfrutando como un verraco en un charco de barro entre cortinas y toallas, cuando por el altavoz se escucha:
"Por favor si hay algún médico en el Centro rogamos se persone en la cafetería".
_¡Puag!, ¿pero aquí también?, pensé. Dudé un segundo entre hacerme la sueca o salir pitando a socorrer a quien fuese, me decidí por lo segundo y salí corriendo, pero el maldito Centro comercial es como un laberinto y cuando había pasado por tercera vez por las cortinas y toallas pensé que si la cosa era grave estábamos apañados; me acerqué a un dependiente para preguntarle cómo llegar a la cafetería y me llevó, por un atajo no permitido al público, derechita a mi destino. Al llegar me informaron de que una chica se había mareado pero que otro médico que estaba allí mismo la había atendido y se había recuperado rápidamente.
¡En fin! es lo que tiene el pollo con arroz.
martes, 21 de junio de 2011
PARA ESTAR MONA HAY QUE SUFRIR
Ahora la gente mayor, me refiero a gente muy mayor(de 85 años o más), tiene las mismas inquietudes que los jóvenes. Los ancianos quieren estar delgados y guapos, y se operan de lo que sea con tal de tener mayor calidad de vida. Piden ir al dermatólogo para quitarse las verrugas y las manchas(necesitaríamos 1.000.000 de dermatólogos para quitar las verrugas a toda la población), se operan de cataratas, se ponen prótesis de cadera y rodilla, implantes dentarios, la edad ya no es freno para ponerse stents coronarios y otros artilugios.
Hay especialistas que se inclinan por operar a cualquier edad y otros que piensan que a ciertas edades no se debe tentar al demonio, por la posibilidad de que aparezcan complicaciones.
Luisa, una paciente de 93 años, acudió a Traumatología porque quería operarse del juanete y del segundo dedo del pie derecho que se había curvado, por lo que le rozaba con el zapato y además tenía muchas molestias.También se quejaba de que no encontraba calzado que le valiera. La traumatóloga que la atendió le dijo que era muy mayor para la operación y que había otra solución.Cogió el zapato de la buena mujer y con una tijera le hizo un agujero enorme en la punta por donde asomaban el primer y segundo dedos del pie.
_¡Ea!, solucionado_dijo la especialista.
La anciana, al día siguiente, indignada, fue a enseñarme el zapato(con su pie dentro, claro) y me dice:
_Si, ciertamente ya no me molesta, pero ahora voy a tener que hacer un agujero en el otro, aunque nada mas sea para que los zapatos hagan juego.
Hay especialistas que se inclinan por operar a cualquier edad y otros que piensan que a ciertas edades no se debe tentar al demonio, por la posibilidad de que aparezcan complicaciones.
Luisa, una paciente de 93 años, acudió a Traumatología porque quería operarse del juanete y del segundo dedo del pie derecho que se había curvado, por lo que le rozaba con el zapato y además tenía muchas molestias.También se quejaba de que no encontraba calzado que le valiera. La traumatóloga que la atendió le dijo que era muy mayor para la operación y que había otra solución.Cogió el zapato de la buena mujer y con una tijera le hizo un agujero enorme en la punta por donde asomaban el primer y segundo dedos del pie.
_¡Ea!, solucionado_dijo la especialista.
La anciana, al día siguiente, indignada, fue a enseñarme el zapato(con su pie dentro, claro) y me dice:
_Si, ciertamente ya no me molesta, pero ahora voy a tener que hacer un agujero en el otro, aunque nada mas sea para que los zapatos hagan juego.
Suscribirse a:
Entradas (Atom)